En la última década se han registrado serias afectaciones en las áreas de anidación y alimentación de tortugas marinas en la Península de Guanahacabibes, ubicada en el extremo occidental de Cuba.

En los últimos días se ha constatado que el flujo de bancos de sargazo que arriban a sectores del litoral Sur de Guanahacabibes se mantiene estable con el arribo de grandes masas de algas a las playas y otros sitios del litoral. Simultáneamente, se manifiesta un proceso de descomposición acelerada de los volúmenes de algas, con el consiguiente incremento del olor desagradable y la manifestación de afectaciones a los valores esceno-estéticos de la zona.

Según Lázaro Márquez Llauger,director del Parque Nacional Guanahacabibes, en algunas de las playas donde ocurre la anidación de tortugas marinas (Antonio, La Barca y El Holandés) se han formado acumulaciones de gran magnitud que alcanzan hasta 1,5 metros de altura en algunos puntos, con taludes verticales hacia el frente por donde golpean las olas.

¨Las masas de sargazo acopiadas en las playas y en otros sitios generan efectos adversos sobre las tortugas marinas al crear obstáculos significativos para la anidación y la incorporación de las pequeñas tortugas que intentan alcanzar el agua luego de su nacimiento.

¨¨Hasta el presente la llegada de tortugas a las playas ha sido significativamente inferior a igual periodo del año anterior¨¨, añadió el especialista.

En tal sentido, la administración del área protegida ha programado iniciar acciones de manejo consistentes en retirar las agrupaciones de sargazo ubicadas frente a las áreas donde existe gran concentración de nidos, creando de ese modo unos pequeños corredores despejados que facilitan el traslado de las pequeñas tortugas desde sus sitios de nacimiento hasta llegar al mar.

La puesta en práctica de esta decisión permitirá evitar la muerte de los neonatos que puedan quedar atrapados en la masa de algas, lo cual les ocasiona la muerte por acción del sol intenso o por quedar expuestos a los depredadores naturales.

Hasta la fecha no se han documentado efectos adversos específicos sobre la flora local o sobre otras especies de la fauna del territorio. Tampoco se han reportado afectaciones significativas a la actividad turística.